domingo, 29 de agosto de 2010

Las reglas de Piñera


Carlos Peña
Domingo 29 de Agosto de 2010

La forma en que el Presidente decidió poner término al proyecto de Barrancones es simplemente inadmisible.

Inadmisible.

Basta revisar los detalles para darse cuenta.

Un proyecto de inversión debe cumplir una serie de requisitos que, hemos de suponer, cuidan el bienestar social. El cumplimiento de esos requisitos se verifica por una serie de órganos de variada composición.
En el caso que aquí se analiza, los órganos que hasta ahora habían intervenido decidieron que el proyecto satisfacía los requisitos previstos por la ley. La comunidad podía reclamar ante el director ejecutivo de la Conama y, si la aprobación persistía, recurrir a los tribunales.

O sea, estaban abiertos los caminos propios de una sociedad bien ordenada.

Pues bien. Piñera —acicateado por el temor al abucheo— prefirió tomar un atajo, saltarse las reglas y echar mano al peor de los métodos. Tomó el teléfono, llamó a un amigo suyo, un influyente empresario que tiene casa en Punta Choros, el lugar amenazado, y le encargó que, en su nombre, sugiriera a los inversionistas abandonar el proyecto.

Por supuesto, Juan Claro, el amigo, obedeció y los inversionistas desistieron.

Y entonces Piñera, sonriendo, comunicó su triunfo.

¿Habrá alguien a quien le importe el valor de las instituciones que pueda aplaudir semejante mezcla de insensatez y narcisismo del Presidente? ¿Alguien a quien pueda parecerle correcto que quien ejerce de Presidente de la República resuelva los asuntos de interés público con telefonazos entre amigos y saltándose la ley que, si obligaba a los inversionistas, lo obligaba todavía a él más? ¿Acaso de aquí en adelante, y a la hora de emprender un proyecto cualquiera, habrá que averiguar cuál es el humor presidencial y cuáles sus redes de contacto?

El Estado de Derecho consiste en que tanto la autoridad, como los ciudadanos, se someten a reglas preexistentes que unos y otros deben cuidar con escrúpulo. La confianza en esas reglas disminuye la incertidumbre y permite que las personas sepan, con antelación, a qué atenerse. Allí donde hay reglas, los ciudadanos no están obligados a vencer ninguna subjetividad para llevar adelante sus decisiones y sus proyectos. De esa forma nadie depende de nadie y todos, en cambio, dependemos de la ley.

En otras palabras, las sociedades tienen reglas para no tener príncipes; cuentan con procedimientos y
exigen razones para no estar obligadas a confiar en la benevolencia de quien está a cargo.

Todos esos valores que están a la base del buen gobierno, Piñera los borró de una sola plumada. En vez de echar mano a los procedimientos previstos en la ley —haciendo presente su opinión ante el director de la Conama y tomando la responsabilidad final— prefirió las vías informales y el uso de las redes.

¿Adónde vamos a llegar si aplaudimos esa manera de gestionar los asuntos públicos?

Es probable que quienes admiran Punta Choros —incluido, claro está, el amigo que hizo de intermediarlo— estén contentos y satisfechos con el término de este asunto. Y la razón es obvia: la decisión presidencial coincide con lo que ellos pensaban era lo mejor.

Pero, como es fácil comprender, ese no puede ser el rasero para aplaudir las decisiones de la autoridad. En un Estado de Derecho la justicia material de la decisión no es suficiente. Es imprescindible que se respete, con escrúpulo, la justicia formal.

Si bastara con que una decisión satisfaga sus intereses o sus puntos de vista para que usted deba aplaudirla, sin importar un ápice los procedimientos, ¿dónde quedarían las reglas y la imparcialidad con que las debe aplicar quien juró solemnemente cumplirlas? ¿Desde cuándo el personalismo benevolente que saca aplausos es cuanto nos basta para tener un buen gobierno? ¿adónde llegaríamos si quien debe cuidar las reglas está dispuesto a hacer como si no existieran al menor asomo de quejas o peligro de baja en las encuestas?

Durante la dictadura —el propio Piñera lo recordaba anteayer— el dictador se complacía de que “no se movía una hoja sin que él lo supiera”. A este ritmo, ¿diremos algún día que el valor de las reglas, según el Presidente Piñera, es que no tienen ninguno?.

jueves, 26 de agosto de 2010

¿Qué nos está enseñando Barrancones?

El anuncio del Presidente Sebastián Piñera de relocalizar el proyecto termoeléctrico de Barrancones es una buena señal para la conservación de Punta de Choros, en la Cuarta Región. Por una vía informal se resuelve un problema ambiental, lo que desnuda los grandes dilemas que enfrenta la institucionalidad existente en esa materia: problemas nacionales v/s decisiones locales, riesgos de la ausencia de una política energética y la falta de una definición sobre qué es lo queremos conservar y a qué costo.

El Presidente de la República ha decido hablar en el caso Barrancones y ha señalado que la central, aprobada ya por la autoridad ambiental, deberá relocalizarse. Lo que ha hecho, finalmente, es ordenar el rechazo del proyecto, principalmente por su ubicación, pero además ha dado una señal para la conservación de Punta de Choros.

Es esta una buena decisión para el público en general, pero probablemente reprochable jurídicamente para el proponente. Por una vía informal se ha resuelto un problema ambiental. Pero más allá de la situación puntual, lo cierto es que sería un error pasar por alto este caso, para no hablar de los dilemas que se encuentran detrás de él.

De las muchas formas en las cuales podemos enfrentar Barrancones, quiero detenerme en tres que me parecen las más relevantes: (a) los déficits institucionales para la decisión (problemas nacionales y decisiones locales); (b) los riesgos de la ausencia de la política energética; (c) la determinación para tomar la elección de conservación y asumir sus costos.

Sobre el primero, el proyecto aprobado y ahora rechazado públicamente por el Presidente, demuestra lo sensible del diseño institucional para aprobar proyectos al interior del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Lo que a muchos puede llamar poderosamente la atención es que el proyecto hubiese sido aprobado por los votos de las autoridades de exclusiva confianza (intendente, gobernadores y seremis) y con los votos en contra de las autoridades elegidas indirectamente (cuatro consejeros regionales). La verdad es que estructuralmente al interior de este sistema, existen dos tipos de proyectos que inevitablemente suponen la intervención de autoridades nacionales (centralismo): aquellos que implican beneficios para una parte importante del país, pero que imponen gravámenes locales (típicamente los proyectos energéticos), y los que tienen asociados montos de inversión significativos y traen aparejado contratación intensiva de mano de obra. A esos proyectos se enfrentan las exigencias nacionales (representada por esas autoridades de exclusiva confianza), con las demandas locales de calidad de vida.

Existe tras esto una cierta injusticia que el sistema de evaluación ambiental no está en condiciones históricamente de resolver, porque en él las comunidades reclaman por un bienestar que las autoridades regionales (que evalúan los proyectos) no están en condiciones de garantizar: esa es precisamente la injusticia. Esa injusticia se ve resuelta por la vía Presidencial y no por la institucionalmente adecuada. En ello hay una buena noticia para los vecinos de Punta de Choros, pero un riesgo para el sistema porque demuestra la vulnerabilidad de estas decisiones frente a la voluntad del Ejecutivo.

El segundo problema que revela Barrancones es la ya tantas veces repetida ausencia de política energética. Es algo absurdo desde el punto de la sustentabilidad, que paralelamente estemos discutiendo la instalación de proyectos energéticos específicos que imponen, tras ellos, la elección de un paradigma de desarrollo. Hoy deliberamos sobre las termoeléctricas (Barrancones, Cruz Grande y Hacienda Castilla), hidroelectricidad (Hidroaysén) y nuclear.

No es razonable que sostengamos esa discusión sobre la base de proyectos específicos y no sobre una política que oriente los objetivos perseguidos. De lo contrario, estamos en una especie de “teletón de los kilowatt” que sólo puede perjudicar en el corto plazo a las comunidades que soportan esas cargas y en el largo plazo a la sustentabilidad del desarrollo. En el caso Barrancones, el sector de Punta de Choros tenía otras dos termoeléctricas programadas. La primera era Farellones, un proyecto que Codelco decidió finalmente retirar del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y la segunda es Cruz Grande, que aún se encuentra en evaluación, y que luego de las declaraciones del Presidente de la República muchos debieran dar por rechazada. Lo anterior es especialmente complejo, porque ha sido en ese sector donde el propio Estado ha realizado inversiones significativas en subsidios, promoviendo un polo de desarrollo de pesca sustentable y ecoturismo.

El tercer problema que se revela es la ausencia de una decisión de qué es lo que deseamos proteger. La zona donde se pretenden instalar estas termoeléctricas dispone de la existencia de un patrimonio ambiental reconocidamente único. En él no sólo están la reserva del pingüino Humboldt y la reserva marina de Islas Choros, sino que también es un lugar de reconocido avistaje de cetáceos (ballenas y delfines). En el año 2008, como consecuencia de la Convención Ballenera que se celebró en Chile, el país aprobó una ley de protección de cetáceos, que no sólo buscaba evitar la captura y la caza, sino que también proteger los ecosistemas vitales para su desarrollo. Si bien se ha sostenido que el proyecto se encontraba a más de 20 kilómetros de la reserva, esa afirmación olvida no sólo la dinámica del ecosistema, sino que esencialmente que el costo del error es irreversible. Es ahí entonces en donde la pregunta de qué queremos conservar requiere de una respuesta honesta y transparente de la política pública en el largo plazo.

Barrancones es el mejor ejemplo de que en materia ambiental tenemos un inadecuado sistema de solución de nuestras controversias, sobre todo cuando se conjugan desarrollo productivo del país (la energía), conservación del patrimonio ambiental (áreas sujetas a protección), la sustentabilidad de otras actividades productivas que se pueden ver perjudicadas (pesca y turismo) y la calidad de vida de las personas (cercanas al proyecto).

Punta de Choros al parecer se ha salvado, pero revela un riesgo institucional de proporciones para la ciudadanía en relación a otros proyectos. No debemos olvidar que todavía debe resolverse la situación de la termoeléctrica Castilla e Hidroaysén. Cada una de estas decisiones revelará, con certeza, estas vulnerabilidades.

*Luis Cordero Vega, es profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Chile. Fue el coordinador de la reforma a la institucionalidad ambiental, que se tradujo en la dictación de la Ley Nº 20.417. CIPERCHILE.CL

¿El Gobierno manejó durante una hora la información sobre los 33 mineros vivos? Diputado denuncia que la noticia "se administró" esperando que llegara

Fecha de publicación: 26-08-2010

El domingo pasado se vivió uno de los momentos más emocionantes ocurridos en el país en los ultimos tiempos después de saberse que los 33 mineros atrapados en la mina San José estaban vivos tras permanecer 17 días bajo tierra.

Si bien la información “oficial” fue entregada pasadas las 15 horas por el presidente Piñera, desde muy temprano circulaba el rumor que los trabajadores estaban vivos.

Es por ello que el equipo de Cambio21 reconstruyó cronológicamente los hechos y así se pudo comprobar que efectivamente existió un "manejo comunicacional" en cuanto al tiempo de entrega de la información de que los mineros estaban con vida.

Cronología de los hechos de este domingo 22 de agosto

7:15 horas: El ministro de Minería, Laurence Golborne, llega inusualmente temprano al campamento. El equipo del secretario de Estado dice que fue alertado al hotel donde se hospeda en Caldera pasadas las 6 AM que habría novedades ya que la sonda habría llegado a una cavidad, presumiblemente una galería... La galería de la rampa donde está el refugio contra derrumbes.

7:15 a 7:45 horas: Golborne se dirige a la zona de la sonda que llegó a esta rampa. Junto con André Sougarret, el jefe de los ingenieros de Codelco y otros expertos, son avisados por los sondajistas que desde antes del amanecer han escuchado "golpes ritmicos" en las barras. El ministro pregunta si pueden ser piedras, las que golpean los fierros. Los trabajadores le responden claramente que no. "Nosotros golpeamos y de abajo nos responden en forma ritmica" reiteran.
Para ratificar este aserto, con dos estetoscopios, de esos que usan los doctores, colocan sus oídos en las barras a través de este instrumento médico y golpean las barras. Reciben los "sonidos ritmicos" del que hablaban los montajistas. Todo es grabado en un celular por un trabajador que después se muestra en televisión. Golborne está feliz. Decide avisarle a Piñera.

8:00-8:30 horas: Golborne recorre las carpas del campamento y habla con los familiares. No confirma nada, pero pide paciencia y tranquilidad. A algunos los despierta en sus propias carpas. No les cuenta lo de lo golpes a las barras. Paralelamente, los sondajistas comienzan a sacar los fierros del sondaje del interior del orificio de 688 metros.

9:00 horas: La periodista Mónica Rincón sale al aire por la señal abierta de TVN, anunciando los acontecimientos en la mina San José. Se contacta con Gonzalo Ramírez, el reportero que ha estado 17 días afuera de la mina. Anuncia que se suspende el programa "Estado Nacional" por los acontecimientos en el mineral. Megavisión transmite una misa. Canal 13 monos animados, igual que el 05 de octubre de 1988.

9:00 horas: Los periodistas perciben un cambio en el ambiente y comienzan a plantearse la posibilidad que algo está ocurriendo. Nadie se atreve adelantar nada. A algunos de los periodistas, los trabajadores les cuentan que sintieron golpes en las barras de sondaje pero "nos apretaron para que no contaramos nada porque la versión oficial la va a dar el Presidente".
Este martes y miércoles en los noticieros de televisión, los montajistas ratifican que "los apretaron" para que no contaran nada. Apretar, significa en jerga laboral o policial, amenazar, so pena de despido o expulsión de ésta, la que consideran la más heroica de las faenas que han hecho en sus vidas.

10:00 horas: En Santiago se informa que hay un avión dispuesto para Piñera y comitiva en el Grupo 10. Los canales lo muestran posado en Pudahuel. Se considera que el viaje es inminente. El presidente está en el departamento de su suegro en la comuna de Las Condes. El padre de Cecilia Morel agoniza, luego de una larga y penosa enfermedad.

10:30 horas: Ante los rumores que hablaban de que se habrían escuchado ruidos o golpes al interior de la mina, el ministro Golborne señala que "no hay nada concreto. No hay nada que haya sido corroborado. Hay rumores, hay gente que dice que se escucharon golpes. Estamos hablando de tubos de 700 metros de largo, más de 70 toneladas, por lo tanto, las condiciones o eventuales golpes pueden ser piedras, o el tubo al sacarse o ponerse".

Son esos momentos donde la incertidumbre y el nerviosismo se hacen parte de los familiares y las personas que están presentes en el yacimiento, pues cada vez es más fuerte la idea que los mineros estuviesen vivos. Sondajistas que se retiran de sus turnos, se van alegres en los buses rumbo a Copiapó y ratifican que "los viejos están todos vivos". Pero aún no hay una versión oficial.

11:50 horas: Se conoce el fallecimiento del padre de Cecilia Morel, Eduardo. Piñera, después diría que murió en sus brazos. El hermano mayor de la Primera Dama, de nombre también Eduardo Morel, dice que "mi hermana echó a Sebastián para que se fuera a Copiapó para ver el tema de los mineros". Piñera se dirige desde el departamento de su suegro hasta el Grupo 10 de la Fach para trasladarse hasta la mina San José. Va junto al ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter y una comitiva de tres autos azules que llegan hasta el grupo 10 de la Fach, que está detras del aeropuerto de Pudahuel. La televisión muestra en directo la llegada de la comitiva precedida de tres motoristas de Carabineros.

12.45 horas: Sale desde Pudahuel el avión ejecutivo con Piñera y comitiva. Van algunos periodistas arriba del avión con capacidad para quince personas. Entre ellos, Jorge Hans del Canal 13 de TV.

13:02 horas: Golborne confirma que Piñera arribará a la mina San José para acompañar a los familiares. Palabras que hicieron pensar que algo ocurría y no querían decirlo, confirmando así el rumor de que estuviesen con vida los trabajadores. Cunde el nerviosismo entre los familiares. En algunas redes sociales, ya se habla que hay mineros vivos a 688 metros de profundidad.

14:10 horas: Llega a la superficie la última sonda. Trae en su martillo los mensajes del minero Mario Gómez. La carta a su mujer y el famoso "Estamos bien en el refugio los 33". La algarabia es total entre los ingenieros de Codelco, sondajistas, el ministro Golborne y el jefe de los ingenieros Andrés Sougarret. El Seremi de Minería de Atacama con parka azul con el feo logo en la espalda se arrodilla y llora. Golborne le golpea la espalda. La televisión mostraría después ese emocionante momento.
Los sondajistas que están al lado de la máquina que llegó a la rampa donde están los mineros, se acercan al ver el alegre bullicio y ven el mensaje. Los que ven el papel de cuaderno con lápiz rojo son más de treinta. A todos los "aprietan".
"El que habla de este tema es el presidente Piñera. Todos tienen que guardar silencio", dice uno de casco blanco.
Entre ellos está Cristián Barra, funcionario del Ministerio del Interior, ex candidato a diputado derrotado y que es conocido como "el operador político más importante del gobierno de Piñera". (Ver crónica aparte) Barra se hace "famoso" este lunes al quitarle el auricular al ministro Golborne, cuando éste hablaba por primera vez con los mineros. Habló a nombre del presidente Piñera.

14:31 horas: Tres operarios bajan corriendo por la ladera del cerro donde están las sondas. Tiran bastante tierra con su trote nervioso. Uno de ellos es identificable fácilmente. Es joven y pesa tres digitos. Como 120 kilos y tiene cerca de un metro 90. Como hay inquietud y nerviosismo, todos están expectantes. Familiares, trabajadores, periodistas. El trabajador de 120 kilos está "como centro de mesa". Todos se abrazan. Todos le consultan "al gordo". Los familiares de los mineros rompen en aplausos. El gordo operario de las sondas, aún con su casco y orejeras les confirma que habían recibido señales de vida desde el fondo de la mina. Los primeros fierros de la sonda habrían salido pintados de rojo y con un mensaje. Todo se transtorna. Todos lloran de emoción. Rezan. Gritan al cielo.

14:35 horas: Gonzalo Ramírez, el potente enviado especial del Canal 24 horas, grita desordenadamente en su micrófono, "Santiago, Santiago, al aire..." La cámara se mueve nerviosamente. Ramírez se acerca al operario de las buenas noticias. Entrevista en directo al gordo operario que tiene su minuto de fama. De su interrogatorio queda claro, por la información que entrega, que los mineros están vivos. Eduardo, ("¿cúal es tú apellido?" le pregunta reportero Ramírez y el gordo le dice "dejemóslo sólo Eduardo"). El operario, asegura que “venía pegada una carta en la barra que decía “33 vivos en el refugio”, aunque en ese momento ninguna autoridad lo había confirmado

14.40 horas: Los canales de televisión y las radios interrumpen sus transmisiones y con extras entregan noticias de último minuto, que dan cuenta de que existe una información “no oficial” que los mineros estaban vivos. Todos los diarios digitales ratifican la información: "¡¡Urgente!! Están vivos" dice el título de Cambio21.

De hecho, el sondajista asegura a los medios de comunicación que su jefe le había dado la autorización de confirmarle a los familiares que el rumor era cierto. "Mi jefe me dijo: dale no más para que no sufra más la gente y lo hago aunque me despidan" dice el trabajador que entrega la información que todo un país esperaba y que autoridades del gobierno aguardaban para que fuera sólo el Presidente quien diera la información.

En ese momento, Sebastián Piñera, venía viajando en avión hasta el aeropuerto de Copiapó. Golborne le avisa lo del mensaje con lápiz rojo. "Llegamos a saltar hasta el techo del avión" diría después. De hecho exigió silencio a los periodistas que venían en la comitiva y que dejaran la noticia con embargo (postergar la entrega en la jerga periodística), es decir que después que él entregara la información oficial ésta podría ser difundida. Así lo contó el periodista de Canal 13 Jorge Hans en el noticiero central, quien venía en el avión y se enteró en ese instante de lo sucedido.

14:55 horas: El avión de Piñera llega al aeropuerto de Atacama y el mandatario se sube a un helicóptero del Ejército que lo lleva a la mina. El viaje no dura más de doce minutos.

15:10 horas: Piñera entra a la mina San José. Se encuentra en una ladera del cerro con el ministro Golborne. Se abrazan. "¿Y esto lo tenían escrito de antes?" pregunta Piñera por los mensajes escritos. Golborne le señala que no. Piñera lee la carta de Mario Gómez al aire libre en pleno desierto. Y le señalan que hay que ir a avisarle a los familiares que están inquietos y angustiados.

15.18 horas: La comitiva baja por una especie de sendero. Llegan a la carpa donde están esperándolos los familiares. Le pasan un megafóno al Presidente. Les muestra la bolsa plástica con el "Estamos bien en el refugio los 33" y todos vuelven a llorar de alegría. Piñera confirma la información del "gordo" operario.

15.30 horas: Los familiares acaban de ser informados que los mineros están vivos y se abrazan entre ellos. Desde las afueras de la carpa dicen "sí, están todos vivos".

15.31 horas: El Presidente Sebastián Piñera muestra a los medios de comunicación el mensaje enviado por los mineros "Estamos bien en el refugio los 33”. Termina su discurso diciendo: "Viva Chile mierda". Se acabó como dicen los periodistas italianos, el "silencio stampa" o el manejo comunicacional.

¿Manipulación informativa?

De la cronología de los hechos ocurridos el domingo pasado en la mina San José, es fácil deducir que el tiempo transcurrido entre que el ministro Golborne lee el mensaje y la carta del minero a su esposa y el anuncio oficial de Piñera es cercano a una hora.

Si bien era necesario avisarle al Mandatario que recién había pasado La Serena por el aire cuando se sacó el último sondaje, hay aproximadamente 50 a 55 minutos de espera para llegar con la gran noticia a los familiares. Es decir, hubo manejo de la importante información a los familiares. "Entre que habló el operario y el anuncio oficial de Piñera hubo una hora de muchisíma tensión en las afueras de la mina. El aire se cortaba con un cuchillo por la angustia de no tener una información oficial" dice a Cambio21 uno de los periodistas de televisión que estaba en ese momento el domingo pasado en el campamento minero.

Diputado Lautaro Carmona: "Cruel e inhumano"

Para el diputado por Copiapó, Lautaro Carmona los familiares de los mineros han pasado por momentos bastante traumáticos y para ellos cada hora es importante y "administrar información es muy cruel e inhumano”.

“Existen los registros de los hechos y las horas en que iban sucediendo, entonces no pueden negar que ellos estaban más preocupados en que no se dijera nada con la palabra “oficial” en vez de preocuparse en que si era verdad o no lo que se decía”, indicó el parlamentario.

Agrega que “me parece patético y esto que muestren una actitud abusiva lo encuentro insólito porque es un descriterio lo que hicieron y seguirán haciendo”.

“Sería tremendo que cuando llegue el momento del rescate uno de los mineros muera esperando a que llegara el Presidente porque él tenía que entregar la información”, aseveró el legislador. Finalmente critica que “aquí el gobierno no tiene licencia para faltarle el respeto a nadie, aquí Piñera está actuando bastante mal”.

Por su parte, la senadora Isabel Allende si bien sabe que existen están situaciones aseguró que “mi prioridad se centra en los mineros y el rescate de ellos”.

Publicado en Cambio21.cl

Falso tsunami de 2005: El bochorno que anticipó los errores del 27/2

El 16 de enero de 2005, al anochecer de un domingo como cualquiera, la región del Bío Bío fue escenario de un fenómeno que dio la vuelta al mundo. Sin que mediara una alerta oficial, sin que siquiera hubiese un temblor de menor intensidad que lo antecediera, un rumor recorrió poblaciones completas y generó pánico, descontrol y muerte.

–¡Se viene un tsunami, se viene un tsunami! –gritaba la gente al tiempo que huía hacia los cerros.

Gustavo Toro, capitán de la Cuarta Compañía de Bomberos de San Pedro, recordará ante un fiscal que esa noche, decenas de personas se dejaron caer en el cuartel, “comenzando a insultar y agredir al personal de guardia, presionándonos para que tocáramos la sirena”. En lo que calificó como “una situación caótica y casi insostenible para los voluntarios”, recordará también que la turba intentó llevarse el carro de bomberos.

Fue un caos que se prolongó por dos días. Las líneas telefónicas se saturaron, lo mismo que las carreteras. Hubo colisión de vehículos, peleas, accidentes, muertos y saqueos. El hecho concitó la atención mundial y se prestó para mofas. Poblaciones completas huyendo de una salida del mar inexistente y en apariencia infundada, salvo por un detalle: unas horas antes, a través de sus canales internos, el Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) había informados de un sismo de 6.6 grados en la escala de Richter en la isla Yap, a nueve mil kilómetros de nuestras costas.

En la región del Bío Bío el informe del SHOA sólo circuló entre funcionarios de la Armada. Su propósito era descartar que ocurriría un tsunami en nuestro país. Pero todo indica que tuvo el efecto contrario.

Debido al impacto que provocó el falso tsunami en Concepción y sus costas, la Fiscalía Regional del Bío Bío abrió una investigación que condujo a una conclusión significativa a la luz de lo ocurrido el 27 de febrero último: el rumor se originó en poblaciones navales de Talcahuano.

Ante las evidencias que apuntaban a la Armada, la causa fue derivada a la Fiscalía Naval. Sin embargo, esta institución descartó cualquier responsabilidad de sus funcionarios y devolvió la causa al sistema civil. Entonces la investigación fue archivada y todo quedó reducido a una situación confusa y bochornosa que dejó decenas de heridos, daños materiales nunca cuantificados y dos personas muertas por paro cardiorrespiratorio: Irma Milla Muñoz (69) y María del Rosario Ballard (65).

No había un origen claro, aunque sí una motivación: dos meses antes había ocurrido el tsunami del sudeste asiático, que costó 230 mil vidas. Entre ellas la de la chilena Francisca Cooper, que tuvo amplia cobertura en los medios.

Lo relevante en este caso no es el efecto del rumor sino más bien la causa, atribuida a una impericia de funcionarios de la Armada destinados en Talcahuano, quienes habrían malinterpretado el comunicado del SHOA y luego alertado a familiares. Una situación que tendría semejanzas con lo ocurrido el 27 de febrero de 2010: el SHOA tuvo dificultades para interpretar la información disponible y terminó descartando la alerta de maremoto al tiempo que las olas devastaban las costas del país.

Junto con lo anterior, la investigación de 2005 que llevó a cabo el entonces fiscal jefe de Talcahuano, Raúl Bustos Saldías, también detectó graves deficiencias en la respuesta de las autoridades encargadas de afrontar emergencias. Deficiencias que se asemejan a las exhibidas por las mismas autoridades a comienzos de este año y que hoy son materia de una nueva investigación del Ministerio Público.

MORTALMENTE PARECIDOS

El falso tsunami quedó grabado en la memoria de los habitantes de la VIII Región. Un trauma que permanecía latente al 27 de febrero último. Por ello, y por el fuerte impacto social que provocó, algunas autoridades civiles del antiguo gobierno hoy se atreven a confesar en voz baja que ese antecedente rondó en las horas posteriores al terremoto y que pudo influir en la indecisión con que se manejó la emergencia. Si decretaban la alerta de maremoto, temían repetir un fiasco como el de 2005. Por lo demás los actores no eran muy distintos.

Carmen Fernández por entonces oficiaba de directora subrogante de la Oficina Nacional de Emergencia (Onemi). El titular, Alberto Maturana, se encontraba participando en Japón de un seminario sobre emergencias. Maturana tuvo que dar explicaciones ante expertos de todo el mundo. Fernández fue la encargada de manejar la crisis, llamando a la calma y asegurando que el organismo que representaba disponía de un sistema de prevención con “una posición de vanguardia en el mundo”.

Marcos Oyarzo, primer comandante del Cuerpo de Bomberos de Talcahuano, es de los que creen que los hechos de 2005 bien pudieron haber influido en la indefinición con que actuaron las autoridades hace seis meses. Recuerda que fue “una experiencia traumática que obligó a replantear los planes de contingencia para colaborar con la ciudadanía”.

La señal más clara de que para 2010 ese hecho aún estaba fresco entre las autoridades la dio el destituido director del SHOA, capitán de navío Mariano Rojas. En su comparecencia a la comisión investigadora de la Cámara de Diputados, Rojas dio cuenta de lo que estaba en juego a la hora de sopesar los antecedentes que lo llevaron a levantar la alerta de tsunami:

-Cualquiera de las dos decisiones podía acarrear alguna situación indeseada. Es más, podría haber ocurrido que yo hubiera mantenido la alerta. Quizás la gente hubiera corrido, quizás hubiera muerto gente, derivado de que no bajaron de los cerros, que estaban en los hospitales, niños, accidentes, etcétera, y probablemente hoy día estaría siendo juzgado porque no cancelé la alerta con los antecedentes que tenía.

GRAMÁTICA Y REDACCIÓNLa madrugada del 27 de febrero de 2010, casi media hora después de ocurrido el terremoto, los dos funcionarios que se encontraban de turno en la Onemi recibieron un fax proveniente de la Armada. Se titulada “Alerta de tsunami” y en lo esencial, destacado en negritas y mayúsculas, decía lo siguiente:

(EL SISMO) FUE DE MAGNITUD SUFICIENTE PARA GENERAR TSUNAMI. SE DESCONOCE SI SE HA PRODUCIDO. SI SE DIERA LA POSIBILIDAD DE OCURRENCIA, SITUACIÓN QUE SERÍA INFORMADA OPORTUNAMENTE EN LAS HORAS ESTIMADAS, SERÍAN LAS SIGUIENTES (HORAS).

Tanto ante la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados como ante la fiscal Solange Huerta, quien indaga eventuales responsabilidades penales por las fallas en los sistemas de alerta, los dos funcionarios de turno de la Onemi declararon que el documento les resultó ambiguo. Y no sólo eso: a juicio de ambos, se contradecía con la información que les transmitía el SHOA por frecuencia VHF.

–No tenemos ningún reparo en declarar una alerta de tsunami si la información es clara y precisa –testificó ante los diputados el radio operador de la Onemi, Rafael López–. Sin embargo, en este caso, a mí entender, no fue así.

En tanto, el capitán de navío Mariano Rojas, quien dirigía el SHOA y resultó destituido por los errores de ese organismo, dirá que el fax fue claro, partiendo por el título, y que los mensajes radiales –de los cuales no existe respaldo– no hicieron más que ratificarlo.

–Obviamente, si la Onemi tenía dudas sobre las acciones que estábamos proponiendo, debió preguntar. Deberían haberme dicho que no les quedaba clara la información –sostuvo ante los diputados el ex director del SHOA.

Cinco años atrás, la tarde del domingo 16 de enero, otro fax proveniente del SHOA habría generado confusión. Tras dar cuenta de un sismo en la isla Yap, en la Micronesia, el comunicado describía en letras mayúsculas la siguiente situación:

LAS CARACTERÍSTICAS DEL SISMO NO REUNEN LAS CONDICIONES PARA GENERAR UN TSUNAMI EN LAS COSTAS DE CHILE. SIN EMBARGO, PUEDE PROVOCAR PEQUEÑOS CAMBIOS EN EL NIVEL DEL MAR EN ÁREAS CERCANAS AL EPICENTRO.

El fax fue despachado a las diferentes gobernaciones marítimas y capitanías de puerto, además de la Onemi. A todas luces es más claro y directo que el anterior, sin dejar lugar a ambigüedades. Sin embargo, por alguna razón, atribuida tal vez a la prevención respecto a que el sismo “puede provocar pequeños cambios en el nivel del mar en áreas cercanas al epicentro”, en la principal zona naval del país no lo habrían leído correctamente.

Resulta significativo que el error –de acuerdo con las indagaciones del fiscal Raúl Bustos– se haya generado en la Base Naval de Talcahuano. La II Zona Naval es el mismo escenario de una fuerte controversia por la información que la madrugada del 27 de febrero entregó su máxima autoridad, contralmirante Roberto Macchiavello.

De acuerdo con testimonios de representantes de Carabineros, Bomberos y operadores de puerto y ex autoridades políticas, en las horas posteriores al terremoto el jefe naval descartó en todo momento la ocurrencia de un tsunami, lo que fue transmitido a la población por el intendente Jaime Tohá. El contralmirante Macchiavello, quien se mantiene en su puesto, niega estas versiones. Ninguno de los dos aún ha prestado aún declaraciones ante la fiscal.

CONTRADICCIONESEl oficio de mayo de 2005 con que el fiscal Raúl Bustos se declaró incompetente para seguir investigando el falso tsunami, derivando la causa a la Fiscalía Naval, señala lo siguiente:

“Se obtuvo antecedentes que confirman fuente de origen de la información en la Armada, por lo que se procedió a tomar declaración a funcionarios de la Gobernación Marítima de Talcahuano, que en términos generales arrojaron contradicciones sobre procedimientos, competencias, informaciones y hora de ocurrencia de los hechos”.

Las contradicciones habrían partido por los canales de comunicación internos.

Si bien uno de los marinos declaró ante el fiscal que la información del SHOA debería ser recibida por la Oficina Distribuidora de Mensajes, que reporta al oficial de servicio y éste a su vez al gobernador marítimo, la investigación del Ministerio Público determinó que este procedimiento no se cumplió.

No todos los marinos que estaban de turno ese día y que fueron interrogados parecían tener claro qué hacer en caso de una emergencia.

Mientras el cabo primero Ricardo Mella Cruces dijo que en caso de una alerta de tsunami debía activarse el Plan Campanazo, procedimiento que “no dura más de tres minutos” y en el cual “el gobernador marítimo toma el control de la situación”, el cabo segundo Rodrigo Cutiño Barrientos, a cargo de la central telefónica, declaró que, “en caso de que hubiera ocurrido un tsunami, no existía un plan de operación”.

En problema no sólo estaba en la Armada. Como en la Oficina Regional de Emergencia (Oremi) del Bío Bío trabajaba únicamente su director, Juan Enrique Romero, quien sólo laboraba días hábiles y en horario de oficina –lo que se repetirá en 2010–, éste recibió en su casa un llamado telefónico desde Santiago para advertirle que le habían enviado un fax a su oficina. Ese fax era el mismo despachado por el SHOA.

Para entonces, el pánico comenzaba cundir en Concepción, San Pedro de la Paz, Talcahuano, Hualpén, Chiguayante, Penco y Coronel. En su declaración ante el fiscal, Romero dirá que la primera información que tuvo sobre evacuaciones masivas provino de un sector de marinos de la población Las Higueras. “Había movimiento de gente que estaba cargando sus vehículos para arrancar hacia el cerro”, testificó el funcionario.

De acuerdo con el mismo relato, cuando la situación ya estaba fuera de control, pasada la medianoche, el director de la Oremi del Bío Bío logró tomar contacto con Carlos Morelli, encargado de Emergencias de la Municipalidad de Concepción, a quien le dijo: “Alguien tiene que salir a desmentir esto”.

Como se desprende de esa declaración, no había claridad acerca de quién debía asumir la vocería en una crisis. Tampoco en la Onemi parecía haber un plan de acción definido en casos como estos.

En el mismo testimonio, Juan Enrique Romero contará que cerca de la medianoche, tras tomar contacto con Carmen Fernández, quien oficiaba de directora subrogante de la Onemi, “planificamos respecto de estrategias a seguir para comunicarle a la población de que todo era una falsedad, y optamos como primera medida concurrir a los medios de comunicación”.

A raíz de esa experiencia, unos meses después del falso tsunami la intendencia regional suscribió un acuerdo para que radio Bío Bío oficiara de emisora oficial en caso de emergencias. Pero no es que ese acuerdo se haya activado el 27 de febrero último, señala Piero Mosciatti, uno de los propietarios de Bío Bío: simplemente era la única emisora que estaba en condiciones de operar.

Lo cierto es que en 2010 no hubo oportunidad de poner en marcha estrategia alguna. Jorge Henríquez, quien oficiaba de director de la Oficina Regional de Emergencia del Bío Bío, sólo pudo comunicarse con la oficina central en Santiago por pocos segundos mientras se desarrollaba el terremoto. Después quedó incomunicado como buena parte de la población.

Henríquez no era el único funcionario de la Oficial Regional de Emergencia. Desde 2008 trabajaban otros tres. Sin embargo, no había implementado un sistema de turnos para funcionar las 24 horas.

ISLA QUIRIQUINADesde su oficina en el centro de Concepción, donde hoy ejerce la actividad privada, el ex fiscal Raúl Bustos recuerda que la investigación de 2005 fue igual a buscar una aguja en un pajar. No había claridad acerca de cómo había empezado el rumor, y en teoría, porque nadie se hacía cargo de él, cada habitante cercano a la costa de la del la VIII Región era un potencial testigo.

–Nuestro punto de partida fue el siguiente: para que esto haya prendido tiene que haber sido una fuente creíble –dice el abogado.

Con este principio, el fiscal y dos policías interrogaron a decenas de potenciales testigos, varios de los cuales coincidían en que los primeros movimientos se habían generado en población Higueras, de amplia presencia de marinos. Pero la pista más clara surgió cuando dieron con dos mujeres, familiares de funcionarios de la Armada, que coincidían en haber escuchado una alerta pública mientras se encontraban gozando de una tarde de playa en la isla Quiriquina, sede la Escuela de Grumetes.

En su declaración a fiscalía, Nilda Luisa Mellado Retamal aseguró haber escuchado junto a una sobrina un llamado de alerta ante la proximidad de un tsunami. El testimonio fue ratificado la sobrina, Miriam Elizabeth Bravo, quien estaba casada con un sargento 1° de la Armada. En su testimonio, que quedó adjunto a la carpeta de la investigación naval, se lee lo siguiente:

-Cuando escuché esto me miré con la tía Nilda y le pregunté: Tía, ¿escuchaste? Y ella me miró igual de sorprendida y me dijo Sí, escuché, y nos reímos en ese momento. Nos causó gracia y ahí nosotras nos empezamos a preguntar ¿Qué vamos a hacer?, ¿por dónde vamos a arrancar? (…) Pienso que el resto (de las personas) pensó que era una broma.

Los testimonios de ambas mujeres –junto con otros elementos de prueba– llevaron al fiscal a declararse incompetente y pasar los antecedentes a la Fiscalía Naval de Talcahuano. La causa fue seguida por el capitán de corbeta Juan Pablo Soteras Campos, quien ofició de fiscal naval y completó dos gruesas carpetas con múltiples testimonios de marinos que contradecían la tesis de su par civil. Ninguno había escuchado algo semejante a una alerta de tsunami en la isla Quiriquina. Ni en la isla ni en ningún otro lado. Ninguno arrancó a los cerros ni reparó en el caos que vivía Talcahuano.

En buenas cuentas, los cerca de cincuenta funcionarios de la Armada interrogados por el capitán de corbeta desmintieron tener relación alguna con el origen del rumor.

El 14 de diciembre de 2005, la Fiscalía Naval de Talcahuano se declaró incompetente por cuanto, según se lee en la resolución, “no existe participación de personal militar” en los hechos investigados.

Sobre el fax del SHOA, indica que fue recibido en Talcahuano “por la Comandancia en Jefe de la Segunda Zona Naval y en la Comandancia en Jefe de la Fuerza de Submarinos, sin que ninguno de estos Mandos en Jefe difundiera la información a sus Unidades y Reparticiones dependientes. Por lo tanto, el mensaje nunca fue recibido en la isla Quiriquina”. También consigna que “se interrogó al personal naval residente en (la población) Higueras a la época de los hechos investigados, manifestando todos que no hubo evacuación de personal naval”.

La resolución está firmada por Fernando Jiménez Loosli, capitán de fragata y auditor naval, y por el contralmirante Daniel Arellano Walbaum, jefe máximo de la base de Talcahuano que actúa como juez naval. Este último oficial dejará su cargo y pasará a retiro en los mismos días en que despachó el citado informe. En la ceremonia de despedida, Arellano Walbaum destacó que el falso tsunami permitió extraer enseñanzas “tanto en aspectos comunicacionales como en los sistemas de alerta y de emergencia”.

Entonces la causa volvió al Ministerio Público y a principios de 2006 fue archivada definitivamente.

SEÑALES DE ALERTALo ocurrido en 2005 fue una lección que bien pudo servir para afrontar de mejor manera la emergencia de 2010. Un llamado de atención. Así lo alertó una editorial del diario El Sur de Concepción publicada en 2007, a dos años del falso tsunami: “Más allá de los recuerdos de una huida en masa, lo más evidente de aquellas horas de terror fue la nula preparación regional para enfrentar una emergencia de semejante magnitud”.

Las fallas en los sistemas preventivos también fueron alertados por quien fuera director del SHOA hasta 2005. De acuerdo con cercanos al capitán de navío Roberto Garnham Poblete, éste insistió permanentemente ante las autoridades civiles y militares de las deficiencias de los sistemas de alerta y emergencias ante tsunamis. Estaba convencido de que en cualquier momento podría ocurrir un desastre de esa naturaleza. Por ello implementó un sistema de conexión directo y permanente con el ex director de la Onemi mediante una radio HF. Sin embargo, según las mismas fuentes, la mayoría de sus propuestas no fueron tomadas en cuenta por sus superiores.

También el fiscal que llevó la causa del falso tsunami se queja de no haber sido tomado en serio.

–La verdad de las cosas es que en ese tiempo estaba solo en esto. No había ánimo de llegar a la verdad ni de formalizar a alguien, menos a algún funcionario de la Armada. El mensaje que recibí de mis superiores fue que esta investigación había que terminarla cuanto antes –se queja el Raúl Bustos, sin especificar el nombre de los aludidos.

Una situación similar puede ocurrir con la investigación que desarrolla la fiscal Solange Huerta. No porque no haya ánimo de investigar, todo lo contrario: cuenta con apoyo institucional y desde que se hizo cargo de la causa ha realizado un fuerte despliegue por el centro y el sur del país en busca de antecedentes. Sin embargo, si llega a establecer responsabilidad de funcionarios de la Armada, como parece estar ocurriendo, se verá obligada a declararse incompetente y pasar los antecedentes a la autoridad naval.

Investigación publicada en CIERCHILE.CL

martes, 24 de agosto de 2010

Comité de Medio Ambiente busca análisis falsos

Esto luego de un artículo publicado por este diario -que reveló que el Laboratorio de Toxicología Humana y Ambiental de la casa de estudios confeccionaba “peritajes a pedido” con resultados adulterados- el Consejo de Defensa del Estado comenzó a revisar caso a caso, sobre todo aquellos donde hizo transacciones para renunciar a perseguir responsabilidades civiles.

por Jorge Molina Sanhueza


El Comité de Medioambiente del Consejo de Defensa del Estado (CDE) ordenó la búsqueda en todo Chile de informes confeccionados por el Laboratorio de Toxicología Humana y Ambiental (LTHA) de la Universidad de Playa Ancha (UPLA), luego que la casa de estudios y la Fiscalía de Valparaíso acreditaran que los análisis se falsificaban a pedido del cliente.

La decisión del organismo se produce a menos de dos semanas que El Mostrador revelara que tanto la entidad educacional como el biólogo Sergio Sangüesa, participaron en la elaboración de análisis falsos respecto al derrame de 120 mil litros de petróleo desde el barco de bandera China Eider, hecho ocurrido en Antofagasta en 2005.

La preocupación del CDE por este último caso, radica en que el organismo hizo una transacción con la empresa Cave y Compañía -representantes de los armadores del barco- renunciando al seguro de US$ 25 millones y a perseguir las responsabilidades civiles de la firma, luego que esta pagara $ 7 millones por los gastos del juicio civil que se tramitó en la Segunda Región.

Por esta razón, el CDE sospecha que tanto el perito como la casa de estudios pudieron haber participado validando limpiezas de otros accidentes ambientales, entregando análisis similares y afectando así las arcas fiscales.

Las dudas sobre la actuación de la UPLA, se cruzaron no sólo con la indagatoria del Ministerio Público, donde el CDE presentó una querella criminal por delitos de falsificación y presentación de documento falso en juicio, sino con el ocultamiento de información de la Armada sobre el caso Eider. Esto último sucedió a mediados de 2009, luego que los abogados de los hoteles Antofagasta y Terrado, que aseguran estar afectados por la contaminación que aún persiste en las playas de la región, le entregaran antecedentes sobre el hecho.

Fue así como el CDE le envió un oficio a la Marina y ésta, al responderle, omitió informes de sus propios científicos que, luego de analizar los peritajes preparados por Sergio Sangüesa y compararlos con otro de la empresa Silob, concluyeron que los del primero estaban mal hechos y no eran “congruentes”.

Los documentos internos que debían ser enviados al CDE fueron refrendados por el capitán de navío Juan Berasaluce, quien fue llamado a retiro. Las sospechas de organismo defensor de los dineros del fisco están centradas en el jefe de la Dirección de Territorio Marítimo (Directemar), vicealmirante Enrique Larrañaga y su subalterno, contraalmirante Eduardo Böke, jefe de la Dirinmar.

El contenido de este informe provocó que el CDE enviara un nuevo oficio en julio de este año, solicitando aquellos documentos que no fueron entregados. Asimismo, la complicación para la Marina creció, luego que el comandante en jefe de la institución, Edmundo González fuera citado por la Comisión de Defensa de la Cámara de Diputados para que aclare los hechos, previa solicitud del parlamentario del PRI Pedro Araya, elegido por la zona donde se produjo el derrame del Eider.

Paralelamente a todo lo anterior, el presidente del CDE, Carlos Mackenney, ordenó al Comité Civil que analice la posibilidad de pedir la nulidad de la transacción con la empresa responsable de la catástrofe ambiental ocurrida en la Segunda Región, informe en derecho que aún está pendiente.

lunes, 23 de agosto de 2010

Presidente de sindicato: Le advertimos a Golborne de nuestra situación precaria












El presidente del sindicato de la mina San José, Javier Castillo, aseguró que se le advirtió al ministro de Minería, Laurence Golborne, de los problemas en el yacimiento, acusando una falta de respeto "escandalosa" a la palabra de los trabajadores. (Foto: Canal 13)

sábado, 21 de agosto de 2010

Energía, petróleo y algo más

Buenos Aires / Economía – Pasaron dos años desde la crisis de los precios del crudo que provocó serios problemas económicos y estratégicos. Ya no existe aquella alarma, o al menos no se la percibe como tal, desde el punto de vista energético. Por lo tanto, este podría ser un buen momento para replantear la cuestión, tomando como base a los hidrocarburos, sin la influencia de los problemas de entonces.

El precio del crudo fluctúa en una franja de entre 65 y 80 dólares el barril. La especulación financiera en el precio de la energía, que en 2008 tenía un peso desproporcionado, hoy es muy inferior. Sin haber desaparecido, es menos relevante. La relativa estabilidad en la economía mundial —a pesar de la persistencia de ciertos temores—, con signos de crecimiento en algunos países importantes (China, India, Brasil… y los Estados Unidos también), hace pensar que puede resurgir la avidez del crudo, con aumento de la demanda y una posible estrechez de la oferta. Todo esto, si no cobran realidad las hipótesis de un conflicto bélico con Irán y la caída en deflación global, ninguna de imposible cumplimiento en el actual contexto de inestabilidad. Ambas provocarían fuertes alteraciones en el cuadro de precios vigente de los hidrocarburos, si bien de sentido inverso, y afectarían la premisa central que funda las siguientes consideraciones.

Es un buen momento para no repetir algunos deslices. El precio del crudo, considerado “alto” hace dos años, ahora es aceptado. No parece haber quejas ni la pretensión de disminuirlo a niveles tales que puedan poner en peligro la oferta (por debajo de los 40 dólares, por ejemplo).

La economía de los hidrocarburos debe aceptarse tal cual es y durará varias generaciones. La inminencia de su ocaso es improbable, incluso en el mediano plazo; continuará siendo vital para el desarrollo durante todo este siglo, al menos.

Para comprenderlo, imaginemos un escenario. ¿Cómo pretender que aquellos que recién están ingresando en los beneficios básicos de la modernidad, para quienes es imprescindible una energía accesible y relativamente abundante, renuncien a ellos, si quienes ya están en la modernidad desde hace varias generaciones no piensan abandonarlos ni reducirlos? En otras palabras, ¿por qué los chinos, indios, brasileños y todos los demás pueblos emergentes, incluyendo los más pobres, cuyas economías están en movimiento, deberían dejar de crecer, de producir, de extender los beneficios del desarrollo a sus poblaciones, limitando el disfrute de los bienes materiales que otros tienen en abundancia?

Estas preguntas, simples y crudas, no tienen respuesta si no se admite que el petróleo, el gas y el carbón continuarán siendo los motores de la producción y del crecimiento. Podrá y deberá instarse al progreso en la búsqueda y puesta en función de energías alternativas —si son renovables, mejor—. Podrá modificarse en algo la matriz o el balance de la importancia relativa de cada una en el total. Pero no habrá una reducción dramática que modifique esencialmente la actual distribución de las principales fuentes. ¿Es una fatalidad seguir dependiendo de los hidrocarburos y continuar el proceso de perjuicio de la naturaleza y la vida en la tierra? Ciertamente no. Nada indica que exista una condena a padecer e incrementar los daños ambientales que han provocado ya tanta justificada alarma. La reducción de las emisiones es una obligación, si bien aún no asumida plenamente por los mayores responsables, que deberá ser cumplida en términos perentorios.

Debemos aceptar que no es incompatible la reducción de emisiones con la continuidad del consumo de hidrocarburos. El precio de la energía es esencial para cualquier operación a futuro, es decir, para las inversiones, el desarrollo tecnológico, la puesta en función y operación de actividades económicamente viables. El precio del crudo, del gas y del carbón, comparado con el de las energías alternativas disponibles, siempre que se considere a gran escala, sigue siendo conveniente. El único precio que podría competir —aunque sería imprescindible una decisión política mayúscula— es el de la energía nuclear. Pero en una escala tal que se asemeje a la que Francia dispone para la generación de energía eléctrica hoy: casi el 80 por ciento de su producción. ¿Existen otros países dispuestos a llevar la cota hasta semejante nivel? El día que aparezcan —y tienen que contarse entre las mayores economías del mundo— podrá realmente cambiar la cuestión. ¿En veinte años? Tal vez, pero hoy no luce así. Mientras tanto, la expansión de la producción de carbón, por ejemplo, abundante en muchos lugares del mundo (a la inversa del crudo y del gas) es una de las bases de energía con mayor proyección a futuro. Además, si en la producción a gran escala de carbón se lograran avances tecnológicos decisivos en cuanto a la reducción de emisiones nocivas para el ambiente, su competitividad puede llegar a ser muy alta. China, que apostó al carbón, hoy su principal fuente primaria de energía, ya está cercana a una producción anual de más de 2.800 millones de toneladas (diez veces más de lo que producían el Reino Unido o Alemania en el mejor período de su historia, hace un siglo). Los Estados Unidos se acercan a la mitad de esa producción, triplicando casi su propia producción de hace dos generaciones. Otras economías dependen también hoy del carbón, que representa casi la cuarta parte de la energía primaria consumida.

Con el crudo y el gas puede suceder algo similar, y aún mejor, en el sentido de reducir los efectos nocivos que provocan. Si la investigación y el desarrollo logran eliminar al menos parte de las emisiones —en las grandes centrales de electricidad ya es posible— quedará por solucionar cómo se encara la cuestión del transporte y el uso doméstico de la energía (hogares, calefacción, refrigeración, etc.), todavía uno de los mayores perjuicios ambientales.

Es posible que existan en el futuro vehículos que gasten y emitan mucho menos, aunque como contrapartida pueda ocurrir lo que ya sucedió hace dos generaciones: luego de la primera crisis del petróleo, con la reducción del consumo por vehículo y de su consecuente costo, se alcanzó una proliferación de automóviles que empardó la ecuación del consumo final. Es decir, autos que gastan menos, que cuestan menos, pero que son muchos y se usan más.

El transporte es el sector donde pueden y deben ocurrir sustanciales innovaciones. El reemplazo del transporte privado por el público necesitaría de inversiones ciclópeas, como la extensión de líneas ferroviarias para disminuir las emisiones en manera dramática. Existen grandes proyectos en países europeos que van en esa dirección. Pero comparado con lo que se necesita, es apenas el inicio.

Aunque ocurrieran todos estos avances, incluso en forma simultánea, la producción de petróleo y gas seguirá siendo imprescindible, debido a la extraordinaria diversidad de las aplicaciones no sólo en la conversión a energía sino en la petroquímica en general y en muchas otras materias industriales.

En el caso de la Argentina, entre los expertos de diferentes escuelas y tendencias hay coincidencia en que su matriz energética es muy desequilibrada por el peso preponderante del gas (más de la mitad del total). La consecuencia son las dificultades en el corto plazo (los plazos en la economía de la energía se miden en años, no en semanas) si no se encuentran nuevas fuentes de producción.

Plantear un período menor a nueve años, que es la duración estimada de las reservas comprobadas actuales, es temerario. Preocupa sólo imaginar qué sucedería si algún día carecemos de gas propio. Algo similar aunque menos acuciante es lo que sucede con el crudo. El margen de tiempo disponible para el consumo de los recursos propios es inferior a ocho años. Las inversiones necesarias para relanzar la búsqueda de nuevas fuentes y su puesta en producción (vale también para el gas) son no menos ingentes que urgentes. En los últimos años no se han visto acciones en ese sentido, no obstante que muchos expertos en energía lo han reiterado varias veces en los últimos años.

El escenario sudamericano, con dos mayúsculos integrantes de la liga mundial de los hidrocarburos —Venezuela y Brasil— influye sobre el futuro. El caso venezolano es de cuidado; su actual situación político-institucional le impide aprovechar plenamente los beneficios de la economía de los hidrocarburos. Brasil ofrece una perspectiva mejor, aunque en el mediano plazo; las inversiones deberán ser faraónicas y, a pesar de que lleva la ventaja del desarrollo tecnológico, los precios finales para equilibrar la economía de la operación deberán ser mayores que los actuales. La Argentina necesita una solución que no esté basada en la provisión de los vecinos; debería poder hallar gas y crudo en su propio territorio e incluso su sector oceánico.

En cuanto a la energía nuclear, que hoy representa un mero seis por ciento de nuestra provisión de energía, debe ser relanzada con muy grandes inversiones, y con el valor agregado de avances tecnológicos propios. Los anuncios recientes en este sentido son muy positivos, pero siguen considerándose insuficientes. La Argentina debería proponerse un plan nuclear varias veces mayor del conocido, hasta alcanzar una proporción que duplique y hasta triplique el porcentaje actual de provisión energética total. No es una meta simple ni barata. Pero es posible y necesaria.

En cualquier campo de la energía, tanto de hidrocarburos como de energía nuclear y otras alternativas —la hidroeléctrica o la eólica, con gran potencial— son necesarias premisas indispensables sin las cuales no se puede comenzar ni avanzar. Suponiendo un debate amplio, y no menos urgente y preciso, que despeje incógnitas de tipo político, e incluso institucionales y jurídicas, la consecuencia deseable es un escenario de estabilidad y previsibilidad lógico y firme. Sin él, todo avance mayor como el que aquí se describe sería imposible.

El planeamiento estratégico que supondrían semejantes metas, las megainversiones que involucrarían (varias decenas de miles de millones de dólares), por la continuidad en el tiempo que exigirían cuyo período de madurez supera los lapsos de los ciclos político-institucionales y, por último, el real beneficio que reportarían merecen consideración y debate en todo el espectro político. Otras naciones ya lo han hecho, o lo están haciendo. Algunas en grandes dimensiones, otras en el mismo nivel que en nuestro país. Si en la Argentina no logramos iniciar el diálogo deberemos asumir la culpa en el futuro.
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José María Poirier. Director de revista Criterio, www.revistacriterio.com.ar

Publicado en www.miradaglobal.com

Más allá del capitalismo

Buenos Aires / Economía – La publicación de la carta encíclica Caritas in Veritate es un evento que tiene importancia revolucionaria para los cristianos y para la sociedad civil. Si bien el documento refleja la continuidad con el magisterio social de la Iglesia, esta nueva encíclica presenta una importante innovación en el modo de ver el mercado, la economía y la vida civil.

Quisiera destacar, ante todo, que Benedicto XVI resalta la actualidad del gran magisterio social de Pablo VI, al considerar junto a la Rerum Novarum –la histórica encíclica social de León XIII– también la Populorum Progressio como hitos de la doctrina social de la Iglesia.

El motivo no es sólo el reciente cuadragésimo aniversario del documento del papa Montini sino, sobre todo, la intención explícita de plantear las problemáticas del capitalismo, de la justicia mundial y del desarrollo de los pueblos. "El desarrollo es el nombre nuevo de la paz", gran tema de la Populorum Progressio que pone como pilares de la ética económico-política de la Iglesia el destino universal de los bienes y la exigencia de conjugar la solidaridad con el crecimiento económico. Por lo tanto, replantear el tema del desarrollo en la era de la globalización, significa recuperar la crítica de fondo que la Iglesia plantea a la forma capitalista que asumió la economía de mercado en los últimos dos siglos, sin soslayar el aporte de la ética del mismo mercado típico de la tradición civil y del humanismo cristiano.

Sin mercado, de hecho, no hay una buena calidad de vida. Pero si sólo nos atenemos al mercado –es decir, a la esfera de los contratos– quedan marginados y atrofiados otros principios y mecanismos fundamentales de la vida en común, como la gratuidad y la reciprocidad.

Otro aspecto a destacar es cuando Benedicto XVI afirma que la caritas, el amor (eros, philia y agape) es el fundamento tanto de la vida espiritual, eclesial y comunitaria, como de la vida económica y política: "Da verdadera sustancia a la relación personal con Dios y con el prójimo; no sólo es el principio de las micro-relaciones, como en las amistades, la familia, el pequeño grupo, sino también de las macro-relaciones, como las sociales, económicas y políticas" (n. 2). Esta frase, a mi entender, tiene una importancia revolucionaria. De hecho, una de las grandes constantes que se remontan al mundo griego y romano es una visión dicotómica de la vida: cuerpo-alma; espiritual-material; contemplación-praxis; eros-agape. Esta visión dicotómica o dualista sigue siendo muy fuerte en el ámbito económico y civil, cuando se afirma, en la teoría y en la práctica, la contraposición entre gratuidad y mercado, entre don y economía.

El Papa vuelve a llamarnos, también desde sus precedentes encíclicas, a esta nueva unidad: es el amor, el mismo amor, que puede y tiene que inspirar el don y el contrato, la familia y la empresa, el mercado y la política. He aquí, entonces, que a lo largo del capítulo 3 de la encíclica se desprende la inquietud por una reunificación de la vida que se ubica en el corazón mismo del mensaje cristiano: la encarnación de Jesús superó para siempre la separación entre lo sagrado y lo profano, entre ámbitos humanos y los que no lo son. Se puede alcanzar la buena vida, la santidad ciertamente en la vida contemplativa y en la oración, pero también siendo empresario y trabajando, o comprometiéndose en política por la propia gente. La gratuidad no va asociada por lo tanto a lo gratis y al regalo, sino que es una dimensión que acompaña todas las acciones humanas y que, por lo tanto, podemos y debemos reencontrar en la vida cotidiana.

A este discurso está ligado también el tema de las ganancias y de la empresa, que ocupa un lugar central en el capítulo sobre el mercado. Si la gratuidad es la dimensión fundamental de lo humano, deriva de esto que las ganancias no pueden ser la única finalidad de la empresa, de ninguna empresa, no sólo de aquellas sin fines de lucro, porque cuando esto sucede (como en la reciente crisis financiera) en la actividad económica y de empresa todo se vuelve instrumental: persona, naturaleza, relaciones, y nada tiene valor intrínseco.

De este modo se supera la otra gran dicotomía de la economía actual: empresa non-profit/ empresa for-profit, o la idea del tercer sector, ya que toda empresa en cuanto tal tiene una vocación civil y no sólo aquellas operantes en el tercer sector o en el non-profit. De aquí la referencia del Papa a la economía civil y de comunión (n. 46), cuyo significado se capta sólo con la totalidad de la encíclica.

En la introducción el Papa se pregunta cómo actualizar hoy los planteos y los desafíos de la Populorum Progressio (n. 8). Para él sigue siendo actual la idea de que el desarrollo es la condición necesaria para la paz; pero en estos cuarenta años quedó claro que el desarrollo económico no es suficiente para evitar las guerras (como ya estaba claro en tiempos de Pablo VI); hace falta la comunión de los bienes, la solidaridad entre los pueblos, pues las recientes guerras y el terrorismo muestran que un sistema capitalista que produce crecientes desigualdades es insostenible.

"La comunión es el nombre nuevo de la paz": puede ser uno de los mensajes centrales de la encíclica, que es también el desafío de la economía y de la paz de los próximos años, y que debe interpelar también a los grandes de la tierra, al G8, etcétera.
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Luigino Bruni. Artículo publicado en revista Ciudad Nueva, www.ciudadnueva.org.ar

jueves, 19 de agosto de 2010

“Cisma” en la Unión Sacerdotal controlada por Karadima

http://ciperchile.cl/2010/08/18/%e2%80%9ccisma%e2%80%9d-en-la-union-sacerdotal-controlada-por-karadima/
Mónica González, Juan Andrés Guzmán y Gustavo Villarrubia, CIPER.
Diez sacerdotes hicieron público su distanciamiento de la Unión Sacerdotal que controla el sacerdote Fernando Karadima, en una declaración que CIPER entrega en exclusiva y que otorga “verosimilitud” a las acusaciones de abuso sexual en su contra. La decisión de los sacerdotes, todos a cargo de parroquias de asistencia masiva de la capital, le pone urgencia a la visita pastoral que realiza el vicario Fernando Vives a la iglesia El Bosque y a la revisión de las cuentas de la misma. Los orígenes y destino de los dineros con que se pagó a posibles testigos complican al obispo auxiliar de Santiago, Andrés Arteaga, cabeza de la Unión Sacerdotal.

Diez sacerdotes integrantes de la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón de Jesús, entidad afincada en la parroquia de El Bosque, decidieron hacer público su distanciamiento de la comunidad que sigue liderando Fernando Karadima. En una declaración, entregada a CIPER en la mañana del 18 de agosto, los diez sacerdotes afirman que estiman “verosímiles” las acusaciones de abuso sexual que pesan sobre este prelado.

La declaración por la que estos sacerdotes explicitaron su separación de la Unión Sacerdotal, la primera oficial desde que irrumpiera el escándalo que envuelve al líder de la parroquia El Bosque, dice:

“Queremos hacer público nuestro distanciamiento de los encuentros de la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón de Jesús a razón de los hechos que se han conocido en los últimos meses y que nos parecen verosímiles”.

“Estamos y hemos estado totalmente abiertos a colaborar con la justicia civil y canónica y en plena comunión con la autoridad de nuestra iglesia de Santiago y con la Santa Sede y el Santo Padre, el Papa”.

El comunicado lo suscriben los sacerdotes Eugenio de la Fuente Lora, Sebastián Vial Cruz, Sergio Della Maggiora Silva, Andrés Ferrada Moreira, Fernando Ferrada Moreira, Sergio Cobo Montalvo, Francisco Walker Vicuña, Samuel Arancibia Lomberger, Javier Barros Bascuñan y Jorge Barros Bascuñan.

Los firmantes pertenecen a parroquias de asistencia masiva en distintos puntos de Santiago: Eugenio de la Fuente es párroco de la iglesia La Medalla Milagrosa de Quinta Normal; Sebastián Vial Cruz, en la parroquia María Magdalena de Puente Alto; Sergio Della Maggiora Silva, en la parroquia de Colina; Andrés Ferrada Moreira, es encargado académico del Seminario Mayor; y su hermano Fernando, es párroco en la Iglesia Jesús Carpintero de Renca.

El sacerdote Sergio Cobo está a cargo de la parroquia San Carlos Borroneo de La Reina; y el padre Francisco Walker Vicuña es vicario judicial de la Arquidiócesis de Santiago; Samuel Arancibia Lomberger es párroco en la iglesia Santa María de Las Condes. Los dos últimos firmantes son los hermanos Javier y Jorge Barros Bascuñan. El primero se desempeña en la parroquia Santa Marta, mientras que el segundo es párroco de la iglesia de La Pincoya.

Todos ellos pertenecen a la Unión Sacerdotal del Sagrado Corazón de Jesús, una asociación clerical fundada en 1928 que tiene como fin “la formación de un vínculo espiritual, en oración y caridad entre los miembros de ella”. Hasta comienzos de año la integraban medio centenar de sacerdotes y cinco obispos, todos formados espiritualmente por Karadima en la parroquia El Bosque.

Este grupo se reunía todos los lunes, el día libre de los sacerdotes. Karadima, quien llegó a la iglesia El Bosque en 1952 siendo su vicario por 25 años y su párroco por otros 23, ha sido el guía espiritual de todos ellos.

Los lunes, tras participar en una misa, tenía lugar la reunión de camaradería que siempre terminaba con una cena. Sólo un reducido grupo de laicos, los más cercanos a la comunidad, integrantes de la Acción Católica de El Bosque, también formada por Karadima, tenían acceso a esa actividad. Todos los sacerdotes con los que ha hablado CIPER indican que un código tácito les señalaba que era una cita a la que no se podía faltar.

Los lazos entre los miembros de la Unión Sacerdotal y la Acción Católica se profundizaban con paseos al campo de Panquehue de Gonzalo Bulnes o al campo de Requinoa, de Juan Pablo Dörr. “Y los fines de semana largos a veces nos íbamos a la casa de los Matte en Zapallar”, dice uno de los participantes, estrechamente ligado al grupo de Karadima.

En esas reuniones se hablaba de espiritualidad, de la Virgen, del camino a la santidad y se rezaba el rosario.
Con esas actividades y la reunión de los lunes, además de la confesión, Karadima mantenía el control sobre un enorme grupo de sacerdotes en los que él había despertado la vocación.

De hecho, en la declaración que hizo ante el fiscal Xavier Armendáriz, que investiga las denuncias de abusos, Karadima dijo: “Pido se considere que mi palabra valga, pues tengo tanta gente que ha pasado por acá, serán 500 mil jóvenes desde los años 50 que trabajo con ellos”. Y para finalizar, acotó: “Quisiera agregar que en mi trabajo pastoral he logrado conducir unas 50 vocaciones religiosas, entre ellas cinco obispos”.

El alejamiento público de los sacerdotes ocurre cuando está pronta a terminar la visita pastoral del vicario de la Zona Cordillera, Fernando Vives, a la parroquia El Bosque. Por orden del cardenal Francisco Javier Errázuriz, Vives está visitando las cuatro parroquias del decanato de Tobalaba. Durante las últimas semanas ha tomado el pulso a la parroquia El Bosque, hablando con los fieles y conociendo sus percepciones. También se ha interiorizado de la situación económica de la parroquia: de los pagos a los empleados y de las cuentas del templo. En especial, de la cuantía y el destino del aporte del uno por ciento que hacen los fieles.

Vives también indaga el destino de otros recursos, como el aporte de los fieles durante las misas. Fuentes que han declarado en los procesos –judicial y eclesiástico– aseguran que en esa parroquia se juntaban cada domingo más de cuatro millones de pesos de contribuciones en las eucaristías.

Un importante testigo del caso, identificado como F.G.B., dice haber visto qué hacía Karadima una vez terminada su misa en El Bosque, la más concurrida de todas. “Vi que vaciaba las bolsas de la colecta de su misa. Se juntaba bastante dinero. Y lo vi arrojar monedas y billetes al aire, diciendo y pensar que toda esta plata es mía”.

Cuando Vives finalice su visita deberá entregar un informe al Cardenal Francisco Javier Errázuriz y realizar recomendaciones. La declaración pública de los 10 sacerdotes refuerza la urgencia de cerrar pronto esa visita. Algunos religiosos consultados por CIPER creen que es muy probable que la recomendación sea que se ordene intervenir la parroquia El Bosque.

LAS PROPIEDADESEl “cisma” en la Unión Sacerdotal se origina en un hecho también relevante en el contexto de las denuncias por abusos sexuales que afectan tanto a Karadima como al vicario de la Iglesia El Bosque, Diego Ossa: Las numerosas propiedades que posee esta entidad y que fueron reveladas por CIPER el pasado 13 de agosto en reportaje “Los secretos del imperio financiero que controla el sacerdote Fernando Karadima”.

Hasta ahora se han identificado al menos seis propiedades en la comuna de Providencia –principalmente departamentos en los alrededores de la parroquia el Bosque– adquiridos por la Unión Sacerdotal por un momento cercano a los 600 millones de pesos.
-Esto es gravísimo y nos hemos enterado por CIPER de esta verdadera empresa de corretaje de propiedades. Déjeme decirle que a nosotros, nunca, jamás, se nos informó ni de la compra ni de la administración ni los objetivos que tenían estos bienes. Jamás –afirmó un integrante de la Unión Sacerdotal.

La misma fuente indica que en los estatutos de dicha entidad no hay ninguna mención que permita el manejo de propiedades o de otras inversiones.

Un tema que inquieta al Arzobispado de Santiago es el origen poco claro de los dineros que permitieron esas compras. ¿Provienen de donaciones hechas a la parroquia o a la Unión Sacerdotal? No está claro. Menos aún cuando en el arzobispado tienen identificada a la parroquia de El Bosque con el mismo RUT de la Unión.

“Al aparecer se han confundido los dineros de la parroquia con los de la Unión Sacerdotal”, señala una fuente de la iglesia de Santiago que prefiere mantener reserva. Si esto resulta cierto, la situación sería particularmente grave para Andrés Arteaga, obispo auxiliar de Santiago, vicecanciller de la Universidad Católica y director de la mentada Unión Sacerdotal en los últimos 20 años.

Y ello porque una de las aristas más críticas de la investigación a cargo de Armendáriz es el origen de los millones que se pagaron a posibles testigos y víctimas de los abusos que se le atribuyen a Karadima y a Ossa.

En el proceso ya están acreditados pagos a tres empleados de la parroquia y a una posible víctima. Todos esos millones fueron desembolsados después de septiembre pasado, cuando la investigación eclesiástica cobró nuevos bríos bajo la conducción del sacerdote Hans Kast, ex integrante de la Unión Sacerdotal.

Si se comprueba que los recursos que se utilizaron en esos pagos provienen de dineros que controla la Uniòn Sacerdotal, el obispo Andrés Arteaga deberá responder en su calidad de cabeza de esa entidad.

*Vea también: “Los secretos del imperio financiero que controla el sacerdote Fernando Karadima”

*Multimedia: Además revise el mapa de la Iglesia de El Bosque.
http://ciperchile.cl/2010/08/18/%e2%80%9ccisma%e2%80%9d-en-la-union-sacerdotal-controlada-por-karadima/

miércoles, 18 de agosto de 2010

Derrame del Golfo: ¿El Chernobil del petróleo?

Santiago / Ecología – Como un “11 de septiembre ecológico” calificó el presidente Barack Obama el estallido de la plataforma petrolera Deepwater Horizon, en el Golfo de México. Los cientos de millones de litros de crudo vertidos al océano constituyen el mayor desastre ambiental sufrido por Estados Unidos. El 20 de abril de 2010, una explosión sacudió la estructura metálica destinada a extraer el crudo de los fondos marinos. La confianza en la mencionada instalación descansaba en que tenía el récord mundial de perforación en profundidad bajo el mar luego de haber, un año antes, horadado a diez mil metros, también en el Golfo. Pero el 22 de abril una de las obras más avanzadas de la ingeniería industrial desaparecía bajo las aguas en un accidente que costó la vida a once trabajadores.

La empresa responsable de la explotación de la plataforma, en el pozo de Macondo —quizás una alusión subconsciente al realismo mágico de Gabriel García Márquez— es British Petroleum (BP), una de las antiguas “siete hermanas”, como se llamó al septeto de las majors o principales compañías del rubro. La magnitud del daño sobre las costas y su flora y fauna plantean una nueva realidad que aún es prematuro dimensionar en toda su magnitud. Los costos iniciales de limpieza y contención exceden los tres mil millones de dólares. El fondo de indemnizaciones dispuesto por BP —bajo presión de Washington— para compensar a los afectados por la marea negra que se extiende sobre cientos de kilómetros, cuenta con un depósito de veinte mil millones de dólares. Pero esta cantidad, en el país que bate records en las sumas logradas por legiones de abogados litigantes, no cesará de aumentar.

Hay un dicho que reza: “Dios perdona siempre, los hombres a veces, pero la naturaleza nunca”. A las pocas semanas del derrame, mientras el petróleo manaba a borbotones, algunas autoridades y sectores de la población perdieron confianza en la capacidad de BP para sellar el pozo. En su desesperación, muchos ciudadanos elevaron la mirada a los cielos, implorando una intervención divina. El senador estadual Robert Adley se hizo cargo del clamor de muchos lugareños: “Hasta ahora, los esfuerzos realizados por los mortales no han surtido ningún efecto… Para nosotros es, claramente, la hora de un milagro”. Los fieles de diversas religiones del Estado de Louisiana se unieron para orar y así “acabar con esta emergencia, salvándonos a todos de la destrucción tanto de nuestra cultura como de nuestras fuentes de ingresos”. Con su aguda ironía, el humorista estadounidense Jon Stewart reflexionó: “El petróleo está a mil quinientos metros bajo el mar y a más de tres mil metros bajo sedimentos sólidos. Creo que Dios hizo lo suficiente para impedir estos derrames”. Pero, como lo explicó el propio Obama, “la razón por la que las compañías petroleras están perforando a más de kilómetro y medio bajo la superficie del océano es porque se nos están acabando los lugares donde perforar en tierra o en aguas poco profundas”. Pero ni rezos ni las distintas técnicas aplicadas interfirieron con el flujo que continuó contaminando las aguas del Golfo. Ello por tres meses en que todos los recursos y conocimientos disponibles fueron aplicados con frenética energía. Fue patente la impotencia de la ingeniería más avanzada.

En este contexto, cabe evocar la tragedia de Chernobil, ocurrida en Ucrania en 1986, que es el accidente más grave de la historia nuclear. El trágico evento no es comparable en lo que toca a la pérdida de vidas. Pero, desde una perspectiva industrial, el espectro de Chernobil se alza, sin embargo, como una amenaza real. El desastre detuvo la construcción de nuevos reactores núcleo-eléctricos en buena parte del mundo desarrollado. La energía atómica perdió legitimidad ante los ojos de la opinión pública internacional. Las empresas aseguradoras, por su parte, concluyeron que los riesgos financieros en caso de un accidente no hacían lucrativo responder por escapes de radioactividad. Es cierto que dichos accidentes son muy escasos pero, cuando ocurren, su potencial destructivo no guarda relación con los de otros procesos fabriles o extractivos.

CUADRO DESALENTADOR

Está a la vista que el petróleo derramado mata peces, aves y otras especies. Pero su efecto es insignificante si se lo compara con la liberación de radiactividad que es invisible y que no puede ser limpiada de forma alguna. Un escape de radiación atómica provoca el pánico del peligro letal que se infiltra en la lluvia, en el agua y los alimentos por décadas. En vez de vedar el acceso a playas, la radioactividad hubiese forzado la evacuación de los habitantes de la región. La analogía con Chernobil apunta, en todo caso, a que, como ocurrió con los reactores, las primas de seguro para la explotación petrolera mar afuera subirán a nuevas cotas. Crecerá también el rechazo de las poblaciones costeras a ver plataformas de bombeo en sus proximidades. En consecuencia, las autoridades buscarán mayores garantías antes de conceder permisos de explotación.

Estados Unidos está en una encrucijada: perseverar en su adicción petrolera o buscar una alternativa en las energías limpias. El cuadro actual es desalentador. Con menos de cinco por ciento de la población mundial, los norteamericanos consumen cerca de un cuarto de todo el crudo del planeta. La factura por la sed de petróleo supera los trescientos mil millones de dólares anuales, situación que ha llevado a señalar que el país se endeuda con China para poder pagar los embarques provenientes de Arabia Saudita. El país alcanzó en 1971 lo que se conoce como el peak oil. Es el punto en que la producción alcanza su punto máximo y a partir del cual las extracciones comienzan a declinar. Dicho sea de paso, Chile tuvo su peak oil en 1982.

“PROYECTO INDEPENDENCIA”

Pocos están al tanto de que el principal ocupante de la Casa Blanca proclamó el “Proyecto Independencia” destinado a garantizar la autosuficiencia energética del país. ¿Una propuesta de Obama? No. Una promesa muy anterior, realizada en 1973 por el presidente Richard Nixon, quien aseguró que los recursos destinados a liberarse de la dependencia petrolera serían tan cuantiosos como los invertidos en el “Proyecto Manhattan”, que en escasos años permitió a Washington disponer de la bomba atómica. Los propósitos fueron formulados luego del embargo impuesto por los países productores de petróleo afiliados a la OPEP, a causa de la guerra israelí-árabe del mismo año. Como resultado del embargo, los precios del crudo se cuadruplicaron y tuvieron un efecto devastador sobre las principales economías del mundo. Pero la crisis pasó y las aguas volvieron a sus cauces o, si se prefiere, el petróleo fue consumido sin restricciones.

Desde entonces, cada presidente estadounidense ha reiterado las mismas buenas intenciones de acabar con la adicción al petróleo. Pero, uno tras otro, cada mandatario ha entregado el Gobierno con una quema de crudo superior al anterior. Después de Nixon, fue Ronald Reagan quien postuló la necesidad de “desarrollar nuevas tecnologías y mayor independencia del petróleo importado”. Luego, George Bush señaló que “no hay seguridad para Estados Unidos si dependemos del petróleo extranjero”. Bill Clinton, por su parte, dijo que “necesitamos una estrategia energética de largo plazo para maximizar la conservación y, a la par, maximizar el desarrollo de fuentes alternativas de energía”. George W. Bush postuló que “debemos abandonar nuestra economía basada en el petróleo y hacer de nuestra dependencia del Medio Oriente algo del pasado”. Obama reconoce lo anterior y agrega un eslabón al señalar, en junio de 2010, desde el Salón Oval: “Por décadas, hemos sabido que los días del petróleo barato y de fácil acceso estaban contados. Por décadas, hemos hablado y hablado sobre la necesidad de acabar con la centenaria adicción americana a los combustibles fósiles. Y por décadas, hemos fallado en actuar con el sentido de urgencia que este reto exige. Una y otra vez, el camino ha sido bloqueado no solo por los lobbystas de la industria petrolera, sino también por una falta de coraje político”. Está claro que una cosa es querer y otra es poder.

LA DIFICULTAD DE UN GOLPE DE TIMÓN

La demanda por el crudo en Estados Unidos ha aumentado, desde 1971 en 35%, mientras la producción doméstica ha caído en 30%. Consecuencia: las importaciones se han duplicado para cubrir dos tercios de la demanda.

Esta nación, con un cuarto de la población de China, consume el doble que dicho país. Las previsiones para 2025, a condiciones iguales, apuntan a que la demanda aumentará en 50%. Eso significa que crecerá la dependencia del crudo proveniente del Medio Oriente, el Cáucaso, África y América Latina. Y con ello aumentarán las presiones políticas y también los conflictos en estas regiones.

En la actualidad, Washington detenta menos del 2% de las reservas mundiales de crudo y no tiene más remedio que importar su déficit. Ello representa una enorme vulnerabilidad: la inseguridad energética. En el importante documento anual La estrategia de seguridad nacional, de 2010, la Casa Blanca señala la dependencia petrolera como una de las mayores debilidades del país. Basado en este diagnóstico, solo tres semanas antes del accidente, el 31 de marzo, Obama autorizó las perforaciones mar afuera. En esa fecha levantó la larga moratoria a la explotación de los fondos marinos. Muchos vieron en esta postura un gesto conciliatorio al lobby de ciertos republicanos liderados por Sarah Palin que, en respaldo de las petroleras acuñaron el eslogan “Drill, baby, drill” (perfora, baby, perfora). Al anunciar la autorización para explotar pozos en el océano, Obama señaló: “Dadas nuestras necesidades energéticas, para sostener nuestro crecimiento económico y crear empleos, y mantener competitivas nuestras empresas, deberemos explotar fuentes tradicionales de combustible, incluso mientras aumentamos la producción de nuevas fuentes renovables”.

El presidente de Estados Unidos sabe cuán difícil es dar un golpe de timón que aleje a su país de su adicción petrolera. El estilo de vida norteamericano ha reposado sobre el consumo masivo y barato del crudo. Pero hay más, pues la industria del petróleo, la petroquímica, la automotriz y otras han constituido un formidable bloque de presión. Al respecto, Obama señaló: “Lo que también ha quedado claro con este desastre es que durante años las industrias del petróleo y el gas han tenido tal poder que, en la práctica, se les ha permitido regularse a ellas mismas”. Frenar el derrame de petróleo en el Golfo es, pese a su dramatismo, un reto menor para Washington comparado con el desafío de abandonar la dependencia petrolera.
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Raúl Sohr. Analista internacional y ensayista. Artículo publicado en revista Mensaje, www.mensaje.cl

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